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jueves, enero 22, 2009

Primera Marcha Forera Morten-Ggroc (y 3)

(ver más abajo partes anteriores)

Nada más salir del pueblo, y tras un breve tramo de carretera a ritmo suave, un giro a la izquierda comienza a disgregar el grupo. El tramo de senda finaliza al llegar a la pista, donde me uno a un grupo con mayoría –cómo no- de gente del running.

Se impone un ritmo alegre pero charlatán, propio de un entrene suave,

-¡meeeeec, craso error, ya se verá!-.

Al poco tiempo, adelantamos a un par de corredores solitarios:

- Qué tranquila está la montaña a estas horas, ¿eh? (lo que se les viene encima)

Llegamos al final del primer tramo de pista y nos metemos en la senda que conduce al segundo tramo, pasando por la fuente, donde paramos.

- Bueno, vamos a beber un poco y esperamos a más gente.

- Vale

( a los treinta segundos)

- Bueno, ¿seguimos?

- Au, cacau

El ritmo se va acelerando, y cuando llegamos al segundo tramo de pista, se desencadena la tormenta:

- Ufff, parece que vamos fuerte.

- Yo mejor no miro el pulsómetro.

Mientras unos siguen charlando, yo decido “enfadarme” y no hablar más, excepto algún “arff, arff” para hacer creer a la peña que iba justito.

Al final de la pista, ¡AVITUALLAMIENTO! Increíble, allí está el manager con el todoterreno y cajas de agua y aquariusalcampo. Trago de agua y poco más, que parece que la gente va con el culo apretado y tiene que llegar pronto para evacuar.

Cuando llegamos a la senda que lleva al pico, otro susto: Cesarrunning va y dice que quiere apretar en la bajada, ¡GLUP!. Sin embargo, y como todos los días no tengo la suerte de ir con la élite, me digo que de perdidos al río y decido seguirlo hasta que una caída nos separe.

Llegamos al pico en fila de a uno, bastante calladitos. Los primeros tramos de la bajada, resbaladizos, los hacemos con prudencia, pero una vez llegamos al tramo soleado, se desata la guerra. Durante unos minutos un infiltrado mío consigue frenar un poco a Cesarrunning, pero en cuanto lo pasamos nos tiramos a todo meter. La verdad sea dicha, me lo paso en grande bajando así, supongo que esa es una de las razones por las que tengo que ir periódicamente a visitar a mi psiquiatra.

Tras la bajada técnica llega lo peor para mi: una bajada por asfalto que me fastidia bastante las rodillas, ya de por sí bastante castigadas tras muchos años intentando meter una canasta para abajo sin éxito. Allí hacemos un grupito capitaneado por Cesarrunning y Sergiorunner, que siguen frescos como sendas rosas. El ritmo se ralentiza un poco, por fortuna, así que podemos charlar, sobre todo Agut y yo, y luego se incorpora Mahesh.

Los últimos kilómetros, como siempre, algo feos y durillos, con tanta subiditasorpresa.

Llegamos de nuevo a las escuelas, donde está superJuanmarunning –a este tío tengo que dedicarle una entrada aparte, prometido-, y unos cuantos a los que hemos dejado llegar antes. Entre ellos, Davitillo, que corre que se las pela el chaval, y que se juntó con el Grallero, para ver si le desvelaba los secretos del elixir de la eterna juventud.

Me tuve que ir rápidamente, ya que a las 12h tenía que estar como un pincel en Benicarló. Es una lástima que casi siempre me tenga que perder lo mejor, almuerzo y charraeta con un montón de buena gente con la que comparto afición y amor por la montaña.

miércoles, enero 21, 2009

Primera marcha forera Morten-GGroc (parte 2)

(ver primera parte más abajo)

¡¡Atención, montañeros y montañeras, grandes y pequeños, rápidos y lentos!!

- Antes de comenzar la función, vamos a inmortalizar el momento -, dice el hombredelaspiernasdeoro, co-director del evento.

Y hete aquí que, como por ensalmo, aparecen dos afamados fotoreporteros cámara en ristre, dispuestos a disparar a todo el que no se mueva –incluso al que lo haga-. Y así, toda la troupe queda retratada en tal singular día.

Tras este mágico instante, hombredelaspiernasdeoro y elfabulosohombremontaña anuncian que toda la comitiva anunciará la llegada del circo montañero cruzando el pueblo en festiva comitiva.

Y así el pueblo despierta, con las primeras luces del alba, admirado ante tamaño espectáculo lleno de color y armonía: bellas domadoras de salvajes sendas montaraces, hercúleos escaladores de inalcanzables cumbres, el enigmático hombre del bañador a rayas, los insaciables miembros del running nocturno, los ponunacervezaentuentreno, y un sinfín de exóticos personajes dispuestos a pasar una mañana inolvidable.

Saliendo del pueblo, elfulgurantehombredelamoto, personaje típico del pueblo, atraviesa la comitiva ante el admirado murmullo de la troupe, lo que provoca su arrobamiento y que a punto está de costarle un accidente.

Hago aquí un paréntesis en el relato, puesto que, a partir de ese momento, entro a formar parte de la función, con lo que me pierdo gran parte de la misma, así que abro una nueva narración en primera persona.

martes, enero 20, 2009

Primera marcha forera Morten-Ggroc

Fecha: Domingo, dieciocho de enero de dos mil nueve, ocho de la mañana.

Lugar: Escuelas de Vilavella – Castellón.

Acontecimiento: Primera –y espero que no última- gran marcha forera del circo mundial montañeroforero Alpinrunning

_____________

Llego a las siete y media y aparco en la plazuela de abajo, ya que tenía que irme pronto. Mientras subo caminando hacia las escuelas, comienzo a flipar:

¡Chan, chan, charan chan, chan, chan, charan chan! (música a todo meter by el DJ SomebodyCar)

¡Pasen, pasen y vean el gran circo mundial montañero!¡Disfruten de la más variopinta fauna existente en el cibermundoforeromontañero!¡Sean partícipes de una aventura única que está a punto de comenzar!¡Y todo gratis, sí, gratis!

¡Corredores y andarines, enamorados de la montaña, proyectos de forero o superforeros, jóvenes y no tan jóvenes, amantes del bullicio o corredores solitarios, todos estáis invitados!

Solo hay una condición: BUEN ROLLO.

Ya hay una docena larga de coches y un grupo de gente charlando y, cómo no, Ggroc allí, como un clavo. Comienza la sesión de charlanga variada.

Parece que la gente responde ¡Vamos, todavía quedan infinidad de plazas libres! Es maravillosa la diversidad de la gente que acude, todos diferentes y todos unidos por una afición común, una madre-foro y por los directores de este circo que está a punto de comenzar su función, Ggroc y Morten o Morten y CROC, tanto monta, monta tanto.

¡Hombre, cuánto tiempo sin verte!

¿Tú eres mengano? pues estás mejor en foto.

¡Vaya modelito!, de las rebajas, ¿no?

¡Joer, vaya mogollón de gente, espectacular!

Escolta, xiquet, on aneu tanta gentola i tan de matí?

Muah, muah, … Muah, muah, …, Muah, muah –mucha afluencia femenina-.

Y, de pronto, … ¡entrega de dorsales p e r s o n a l i z a d o s cortesía de la sociedad GGrocSorro Ltd.!

¡SuperTakitooooooo! ¡Alpinruniiiiiiiiiiing! ¡Erenidaaaaaaaaa! ¡Perdiuetaaaaaaaa, Perdiuetaaaaaaaaa, Perdiuetaaaaaaaaaaaaa! … (así hasta casi noventa, ahí queda eso).

- Forero con malla larga, guantes, braga, camiseta de manga larga, cortavientos y gorro polar: Xe, quin fret fa (Ché, que frío hace)

- Forerocurtido, con tirantes y manga corta: Que va, home, si fa un día de collons de mico (sin traducción).


(continuará)

miércoles, diciembre 10, 2008

Tristes recuerdos

Todavía recuerdo, con una dolorosa mezcla de rabia, indignación e impotencia, aquellos días de Marzo de 2.007 en los que ardió la zona adyacente al Sanatorio de la Magdalena, preciado pulmón verde de nuestra ciudad, y guardo unas palabras que escribí en el foro el domingo posterior al incendio, al visitar la zona devastada, y que reproduzco a continuación:

El domingo por la mañana salí a visitar a nuestra hermana montaña, enferma de gravedad, y se me cayó el alma a los pies. Un intenso y penetrante olor a quemado anunciaba el desastre que momentos después iba a presenciar. Llegué solo, como se debe ir cuando vas a visitar a un hermano o un amigo del alma; solo y dispuesto a escuchar, solo y dispuesto a compartir su sufrimiento, solo y dispuesto a llorar con y por ella.

Me recibió acogedora en su desolación, recelosa y desconfiada tras tantas traiciones. Allí estaba, supurando cenizas y carbón, con su piel quemada de gravedad, repleta de cadáveres arbóreos, llorando por sus vegetales hijos caídos en una ardiente emboscada. Recorrí sus arterias, obstruidas por troncos que han dejado de crecer, por restos de la masacre, resecas de vida. Estuvo un buen rato hablándome, contándome su milenaria historia, desde los tiempos en que reinaba majestuosa y rebosando vida hasta que una nueva especie apareció y comenzó a esquilmarla y someterla, robándole su tierras, destruyendo sus recursos.

Y ella me pregunta y no se qué responderle; escucho sus reproches y advertencias sin intención de contradecirle -¿cómo hacerlo si la razón le asiste?-

Tras un largo rato hablando le prometí volver regularmente a visitarla, le prometí no olvidarla jamás, le prometí hablar de ella y de sus súplicas a mis semejantes, le prometí fidelidad hasta la muerte,... le prometí todo cuanto me pidió, y regresé triste y apesadumbrado, puesto que de sobras conozco mi especie y su catadura y mi escepticismo acerca de su futuro es bien conocido.

Si algun día tengo ganas os contaré alguna de las conversaciones que mantuve con la hermana montaña, ... Gaia dirá.

viernes, enero 18, 2008

Sube y baja

Subo solo por una senda estrecha, empinada, de suelo pedregoso y tremendamente irregular; voy completamente concentrado, escudriñando los primeros metros delante de mí en busca del lugar adecuado en el que debo realizar el siguiente apoyo. La subida es larga y dura, mi corazón late a buen ritmo y mi respiración es rápida pero acompasada; los pasos cortos y ahorradores, sin poderosas exhibiciones –todavía quedan varias horas para llegar-.

El final de la subida se hace más duro, y mi respiración es ya bastante agitada. Decido seguir corriendo, sin andar; las piernas me duelen por el esfuerzo, sudo a mares, pero me esfuerzo al máximo en mantener la concentración, queda muy poco para llegar a la bajada, sí, ya está ahí.

Hay unos metros llanos en los que recupero el resuello, los justos, y enseguida me lanzo a bajar. Me encantan este tipo de bajadas técnicas por senda: tienes que estar muy concentrado para poder ir rápido, anticiparte al terreno, ser ligero de piernas. No tengo las piernas muy fuertes, así que tengo que compensar esa carencia con habilidad y pillería, evitando grandes saltos que puedan lesionar mi maltrecha rodilla.

Los primeros minutos son tremendos, con la adrenalina por las nubes, eufórico, pero conforme se va alargando la bajada las piernas comienzan a notar la exigencia del terreno y así aparecen los primeros sobresaltos.

Felizmente no llego a aterrizar en ninguna ocasión, y acabo la bajada cansado pero satisfecho; no hay nada como una dura subida por una preciosa senda seguida de una bajada técnica por otra senda igualmente bella.

jueves, julio 26, 2007

Marcha Nocturna a la Mola del Morico

I MARXA NOCTURNA A LA MOLA DEL MORICO

Organiza: Grillo Espectáculos S.L.U. ,Prospecciones Geológicas los Kilos y Fotografía Creativa Juanmarunning
Fecha: Cualquier noche es buena, preferiblemente con luna llena.
Inscripción: 70 € mediante transferencia bancaria o efectivo en la salida. Es imprescindible llevar justificante de pago para presentar en salida.
Avituallamientos: Autoavituallamientos (self-service), los que se deseen. La organización se reserva el derecho de no hacer avituallamientos.
Patrocinadores: Grillopizza, frontales Dolce Gabana., fábrica de artículos de piel “QUÉ RASCA HACE”



Finalmente pude acudir a la cita sin retraso, después de batir el record mundial de dar bocadillos a niños pequeños. Tras una llamada a la organización –Kiya- avisando de mi asistencia me lanzo raudo y veloz por la carretera hacia el check point de encuentro.

A las 20:54 llego a la gasolinera de Borriol, y allí se encuentran tanto los participantes así como la organización. De inmediato Grillo comprueba que todos hemos realizado el ingreso correspondiente; el fotógrafo oficial de la carrera, Juanmarunning, inmortaliza el acto y nos dirigimos al lugar de salida en perfecta caravana correril.

Llegamos al aparcamiento habilitado por la organización, donde Grillo nos da las instrucciones pertinentes –vosotros seguidme a mí y punto-. Preparamos nuestras equipaciones; destaca el frontal marca Dolce Gabana de Patri, último modelo presentado en la pasarela de París, así como los frontales tuneados de los Running –que, por cierto, son mayoría en la expedición-, en conjunto con el resto del equipo: van como un pincel.
Ayacucho luce un frontal de las guerras púnicas y una camiseta con “I love Almenara way of life”, e insiste en comprobar que llevo el picardías debajo de mi equipo. Berto lleva una mochila algo exagerada y, ante la voluminosidad de la misma, la organización se decide a pesarla. Resultado: 46 kilos de víveres. A pesar de las protestas de Berto se establece un peso máximo por persona de 25 kilos, por lo que Berto deja en el coche, entre otras cosas, dos jamonespatanegra y tres quesosgarciabaquerocurado, así como una garrafa de 10 litros de cocacola. Los Kiyos van de VittorioyLuchino, hechos un primor. Esto parece la pasarela Cibeles.

Los Runnings se reúnen en círculo, hablan de la táctica a seguir y realizan un baile un poco extraño… ¡son un poco raritos!

Se da el pistoletazo de salida y … ¡salimos andando todos! Creo que es en protesta por el precio abusivo de la inscripción, pero no hay pancartas y todo es buen rollo. Algunos llevan el frontal en marcha aunque todavía es de día, pero es que hay que lucir modelito. De pronto, Berto intenta saltar del grupo, pero estábamos atentos y logramos abortar la escapada.

Comenzamos a subir con ritmo tranquilo, dándole al pico sin parar y disfrutando del paisaje. En algunos tramos de senda hay algunas zarzas y se abuchea a la organización por no pasar el rulo.

Tras una deliciosa subida, llegamos a la pista y allí nos espera una sorpresa: ¡dos nuevos participantes! Son Juanmarunning –que abandona sus tareas de reportero para convertirse en avezado corredor- y Mariarunning, la benjamina del grupo, que nos dará toda una exhibición de saber correr.

Tras el parón obligado y después de que Grillo recibiese el pago de las dos inscripciones de última hora, reanudamos la marcha, internándonos en la zona más agreste del recorrido.

Las vistas son espectaculares: se divisa toda la costa –excesivamente iluminada, a mi parecer-, así como buena parte de la sierra. Grillo nos traduce lo que sus congéneres locales comentan a nuestro paso, parece que se ha creado gran expectación en la fauna local ante la carrera.

A pesar de la excelente señalización del recorrido, Grillo duda cada vez más, creo que tiene problemas con las gafas de visión nocturna. Ayacucho me achucha por detrás, pero no le dejo adelantarme, ¡faltaría más! En un momento dado bajamos el ritmo y, como íbamos andando, tenemos que parar. Parece que algunos se han perdido, así que Berto baja raudo en su busca; mientras tanto, Ayacucho y un servidor aprovechamos para tontear un poco ante la atenta mirada de Grillo, y dejamos inmortalizada nuestra relación en uno de los árboles del recorrido.

Sobre las 22:15 llegamos a la cumbre de la Mola del Morico, lugar en el que la organización ha decidido hacer parada para avituallarnos y esperar al resto de participantes que acudían desde Montornés.

Apiñados en un par de rocas nos disponemos a degustar los exquisitos manjares que nos hemos traído cada uno de su casa; Berto saca de la mochila una mesita plegable y cubiertos y se enfrasca en la deglución de primer plato, segundo plato, un par de repitos y postre. Los demás acabamos con nuestros bocadillos y lo miramos embobados y admirados de su capacidad trituradora.

Y, ¡oh, sorpresa! Por gentileza de Grillopizza, aparecen ante nuestros ojos una cantidad ingente de pizzas de todos los gustos y sabores… ¡con razón la inscripción costaba 70 €, esto es una ganga! A Berto le pilla algo lleno, pero hace un esfuerzo y se coloca estratégicamente en primera línea de fuego, bloqueando el acceso al condumio como si de un pívot de la NBA se tratara. Aplausos y vítores para la organización que, abrumada, nos regala con unas palabras de agradecimiento que obvio reproducir.

En mitad del jolgorio se oyen voces avisando de la llegada de los participantes montornesinos y, de súbito, un can hambriento aparece de entre los riscos y se lanza sobre las pizzas. Ante la irrupción por sorpresa de Cana –que no era otra la cánida que llegaba precediendo a Ritxi y CarlosPi-, nos quedamos paralizados, lo que aprovechó la susodicha para arrearse entre pecho y espalda media docena de pizzas. Tuvo que ser Berto el que pusiera fin a tal atropello –con las cosas del comer no se juega- y logró poner en fuga a la saqueadora.

Pero ésta, tras la retirada estratégica, volvió a la carga con mayores bríos si cabe, arrebatándole el bocadillo de tortilla a nuestra estrella emergente, Mariarunning; eso sí, lo hizo limpiamente, tal y como certifican los árbitros federados que vieron la jugada. Parece ser que tras la ingestión del citado bocadillo Cana calmó su voracidad, así que la calma volvió al grupo.

Tras el incidente, Ritxi nos aseguró que Cana había salido de casa cenada, cagada y meada (aunque esto último no venía a cuento) pero, ante la mirada incrédula del grupo, logramos sonsacarle que, indignado por el abusivo precio de la inscripción, decidió mantener a dieta a Cana hasta la carrera para que ésta se resarciera en los avituallamientos.

Tras las explicaciones de Ritxi continuó la degustación, amenizada con los chascarrillos del Kiyo y las ocurrencias de unos y otros. Se realizó una sesión fotográfica en la que posamos todos luciendo nuestros trapitos y, finalmente y a pesar de lo a gusto que se estaba –exceptuando que estábamos a 3º bajo cero y con vientos de 70 km/hora-, nos decidimos a reemprender la marcha en sentido inverso.

De inmediato un grupete encabezado por una recuperadísima aunque barrigona Cana se lanzó a un salvaje descenso a tumba abierta amparados en una profunda oscuridad que facilitó su escapada. Tras ellos, el grueso del pelotón encabezado por Mariarunning y Ritxi intentábamos alcanzarlos. El alto ritmo impuesto por la cabeza del pelotón provocó algunas caídas leves, una de las cuales dio con el trasero de Patri en el suelo, aunque ésta se levantó tan velozmente que ni se le manchó el modelito.

Tras un espectacular acelerón final logramos alcanzar al grupete cuando éste llegaba a la pista. Allí se volvió a disgregar el grupo: Mariarunning y Juanmarunning por un lado y Ritxi, CarlosPi y la insaciable Cana por otro se despidieron del resto del grupo, que continuaba hasta meta. Abrazos, besos y alguna lagrimita fueron el epílogo de esta emotiva separación, pero la realidad se imponía y debíamos retomar la carrera.

De nuevo Berto intentó un demarraje, pero de nuevo éste fue abortado por el grupo, que inició la bajada final con un trote alegre y dicharachero; algunas chicas del grupo (y el kiyo) nos demostraron que se puede hablar sin parar y bajar de noche por una senda llena de piedras. La temperatura era magnífica por lo que apetecía mucho correr, así que Paquirunning se puso en cabeza y mantuvo un ritmo estupendo que seguimos todos hasta llegar al aparcamiento.

Una vez finalizada la excursión, a las 23:45 aproximadamente, intercambiamos impresiones durante un ratillo y, tras acordar repetir la experiencia a la vuelta de las vacaciones estivales, nos despedimos efusivamente (más unos que otros).

En resumen, una noche inolvidable en compañía de gente estupenda y en un entorno espectacular,… ¿qué más se puede pedir? Gracias por vuestra compañía.

miércoles, julio 04, 2007

Rodada laaaaaarga



Anoche, a eso de las tantas de la madrugá me dió por salir a hacer una rodada larga. Y trotando, trotando, trotando, va y a la que me doy cuenta estoy en ... la Luna. ¡Co...o! Con la ilusión que me había hecho siempre visitar la Luna va y, sin comerlo ni beberlo, me planto allí.


Y es que según me recuerdan muchos, parte de mi familia debe provenir de aquí -dicen de mi que soy un lunático-; así se entiende mi embargante emoción al llegar al Mar de la Serenidad, me siento en casa.

Mi primera sorpresa es el tiempo que hace: es pleno día y hace un sol del carajo -aprieta más que en la Ronda Este-. Además -o por eso-, estoy más solo que la una, igual que en la Ronda Este (ahora que lo pienso, ¿será la Ronda Este un trozo de la Luna traído por Mr. Marshall o algún don Bienvenido similar?).

Mientras voy rodando me acuerdo de Ayacucho, esto le gustaría, le recordaría seguramente el Maratón de Hoggar, aunque aquí no hace ni pizca de viento (curioso, oye); se lo tengo que comentar, a ver si quiere venir un día a rodar conmigo, y que venga Berto también; igual pongo un post en el foro y montamos una salida forera.

Llego a un lugar en el que parece que hace un tiempo han jugado un partido de baloncesto los americanosdelaenebeá: hay unas huellas de zapatos enormes y una bandera norteamericana bastante agujereada, la pobre. Los guarretes se han dejado un montón de chatarra por aquí, no se conforman con contaminar la Tierra.


Veo una cumbre y creo que es el monte Leibniz, una preciosa montaña pedregosa de unos 6.100 metros de altura, y me pongo a subir con una facilidad extraordinaria, parezco Xixanrunning; la sensación es de que peso cono unos 8 kilos, tan ligero me siento; pero al rato (no llevo reloj, me lo he vuelto a olvidar en el País de las Maravillas) decido volver, me falta aire. Ya volveré con Ggroc cuando éste vuelva victorioso del kilómetro vertical.

Me vuelvo a colocar mi flamante MP3 verdealga, recuerdo de una noche loca con Grillo en los alrededores del Bartolo con únicamente un frontal como guia y... bueno, esa es otra historia que quizás algún día venga a cuento. La cuestión es que sin apenas darme cuenta llego a mi cama de nuevo, más feliz que un ignorante.

Curiosamente por la mañana me he levantado como nuevo, debe ser el entrenamiento en altura, ... ¿o ha sido todo un sueño regalo de mi musa Selene?.




lunes, julio 02, 2007

Desvaríos


¡¡Puaghh,vaya pendejada!! Salgo a correr con el sombrero mejicano a las 14:00 para evitar el caluróndelamuerte y resulta que me dejo los pantalones cortos y me toca salir con boxers. Cruzo todo el centro de la ciudad con mi sombrero calado hasta las cejas, gafas de solo CQC y la camiseta técnica por fuera, dejando entrever los boxers azul marino -menos mal que no opté por los rosa esta mañana-.

Y como me toca rodaje tranquilo y eso yo no me lo salto por nada del mundo, ahi voy a ritmo suavesitosuavesito con la mirada fija al frente e intentando prepararme para cualquier contingencia cuando, de súbitocupino, una voz conocida grita:
"- ¡¡Hijo míooo, para un momentooo!! "

Tras un instante de duda razonable, decido hacer como si el Pisuerga pasara por Matalascañas y hago un cambio de ritmo brutal acompañado de un cambio de dirección alejándome de la fuente de sonido a la máxima velocidad permitida por las leyes de tráfico.
Tras recuperar el resuello aunque no la consciencia, vuelvo a mi ritmo cansino, llegando ya a mi zona de entrenos,... ¡co...o, si yo no quería venir aquí!
Me dispongo a dar media vuelta cuando aparece ante mí un habitual de la zona que, armado de una sonrisa socarrona, me espeta: "¡¡Hombre, qué modelito que llevas hoy!!¿Qué, un nuevo equipaje para las series, no?"
Totalmente indefenso me preparo para una ronda de verónicas, pases de pecho, chicuelinas,... que me propinará sin compasión mi compañero de viaje,... En fin, otro día más con la rutina habitual.

Todo puede ocurrir, así que revisad bien vuestra mochila antes de salir de casa... :)

viernes, junio 15, 2007

Retorno a Montaña Negra

El miércoles a mediodía me acerqué al Sanatorio para hacer mi primer entreno por montaña desde que reanudé mi vida correril normal-primero y último antes de Moró-.

Estaba algo nervioso, no sabía como me responderían las piernas tras más de un mes sin montañear, así que he salido tranquilo en busca de sensaciones. He elegido mi ruta preferida, cresteando por la senda que comienza en la parte alta del Sanatorio hasta llegar a la cantera y vuelta por el camino clásico que lleva a los naranjales que sustituyeron infaustamente hace pocos años parte del bosque existente.

Las primeras subidas y bajadas son suaves, perfectas para calentar músculos y prepararlos para la primera rampa dura -nada que ver con las aventuras de Berto, claro-. Es una subida corta pero que cuesta hacerla trotando, pero la he subido sin problemas.

Aquí vuelvo a ver, después de un tiempo, los devastadores efectos del incendio reciente que asoló la zona. El matorral ha aparecido de nuevo pero ahí siguen los espantosos e innumerables restos carbonizados, antaño acogedores huéspedes de hermosa vida animal. Oigo también el sonido de sierras talando árboles, y veo que han ensanchado la pista en algunos tramos: ¡mala cosa! No sé que me da que pronto transformaran esto en una urbanización. ¡Qué pena!

Volvamos al entreno: luego viene otro tramo suave de subeybaja y finalmente dos subidas cortas pero duras que también he hecho al trotecortito. Las sensaciones hasta ahí (unos 26 minutos) han sido buenas, ahora queda ver como acometo la bajada algo técnica que lleva hasta la cantera.

La hago con precaución, no me conviene zapatear mucho ni darle demasiada caña a mi malditotalónderecho, así que me concentro en la bajada sin arriesgar en absoluto. Me encantan las bajadas que yo llamo técnicas, bajadas por sendas estrechas con suelo irregular que exigen concentración para elegir dónde depositar los pies; aunque bajo con cuidado, consigo disfrutar de la bajada.
Una vez en la cantera, ligera subida y luego bajada por la senda que vuelve a los naranjales. Finalizando la bajada veo un corredor a lo lejos y decido cambiar el ritmo para ver si le pillo; afortunadamente iba bastante suave, así que llegando al bosquecillo del sanatorio lo paso raudo y veloz; no lo reconozco, le saludo pero creo que no me lo devuelve, hago la última bajada fuerte y acabo muy satisfecho. Quince minutos largos de estiramientos finiquitan un entreno que me ha dejado un buen sabor de boca.

martes, mayo 29, 2007

Un pequeño relato

Las dos de la madrugada de un día de Agosto. La Luna, espléndida, pintaba de plata el mar que, a su vez, me regalaba su salada y fresca brisa. Corría en busca del Clot, mi lugar preferido de entreno cuando aparco mis huesos en esta mi amada ciudad.
Tras un tórrido día de verano, la noche es serenamente bella y fresca, por lo que las sensaciones corriendo son muy placenteras. Llego al Clot y me sumerjo en él, aspirando las innumerables fragancias que emana. La Luna guía mis pasos y me siento absolutamente libre, libre y solo, solo e invulnerable, invulnerable pero insignificante, insignificante ante tamaña exhibición de poderío de La Naturaleza.
La soledad, esa amiga que siempre está cuando la necesitas, acompaña mis pasos en silencio, dejándome escuchar los sonidos de la noche del Clot, sonidos de una Naturaleza viva que me inyecta su vitalidad. Mis pies apenas rozan las piedras del camino; mientras, recuerdo los eternos versos de Machado -caminante no hay camino,…- y me inunda una sensación de paz extraordinaria.
Estoy llegando al final del Clot, o al principio; porque el Clot es una rueda sin principio ni final, dónde todos estamos de paso y nada permanece. Es nuestro espacio vital, el pequeño corazón de nuestra ciudad, tan falta de Naturaleza como sobrada de frías construcciones.
Vuelvo cansado pero enormemente feliz, sudoroso pero limpio-libre de preocupaciones, problemas, malos tragos,… La brisa de mi Padre-Mar me acaricia, preparándome para un sueño reparador; la Luna me tiende un puente de plata hacia mi casa, poderosa y protectora Hermana.
Llego e intento dormir, pero la emoción de la experiencia me lo impide, así que me siento fuera, cierro los ojos y vuelvo a los eternos versos -… se hace camino al andar…-, versos que me transportan a mundos vírgenes todavía no mancillados por nuestras manos, versos sencillos y poderosos que tranquilizan mi alma y acunan mis pensamientos que, poco a poco, se duermen profundamente en el fondo de mi mar interior.

martes, noviembre 21, 2006

La aventura continua. El encuentro con nuevas gentes.

... El día amaneció desapacible, con mucha niebla, pero nuestra pareja de héroes no se amilanó por el mal tiempo y reanudó el azaroso viaje. Tras varias horas de penosa subida avistaron a lo lejos, en lo alto de una colina, lo que parecía un próspero poblado. Con ánimos renovados apretaron el paso ansiosos de tomar contacto con seres humanos tras un largo tiempo de soledad.
Poco antes de alcanzar el poblado, salieron a su encuentro un grupo de hombres armados que, en un valenciano singular, les interrogaron acerca de sus propósitos. Pepet, que se interpuso valerosamente entre los guerreros y Paquita, les contó de forma muy resumida su historia; éstos, al escuchar el relato, se dispusieron a llevar a la intrépida pareja al consejo de ancianos que gobernaba el poblado. Mientras caminaban, Paquita y Pepet se enteraron de que el nombre de los habitantes del lugar era “useritas”, que eran agricultores, ganaderos y cazadores –de hecho, les dijeron que la senda por la que habían llegado era la “senda de los cazadores”, llamada así porque llevaba a los mejores lugares de caza de los contornos.

Todo el pueblo se fue añadiendo a la comitiva, y así llegaron hasta una plaza presidida por una formidable carrasca, bajo de la cual se hallaba reunido el consejo de ancianos, cada uno de los cuales tenía a su disposición un barrilete de vino tinto y un surtido de embutidos que agudizaron el hambre de Pepet y Paquita. El representante del consejo les hizo sentarse enfrente del consejo y les conminó a repetir el relato de su aventura minuciosamente, interrumpiendo de cuando en vez el mismo con atinadas preguntas. Una vez terminada la narración, y tras una breve reunión del consejo, el anciano portavoz anunció que la pareja venida de orillas del mar sería bien recibida, agasajada y ayudada en lo que fuera necesario para que tuviera éxito en su misión, puesto que su pueblo también sufría grandes penurias por causa de la falta de agua.

El pueblo entero se vistió de gala y preparó una gran fiesta, con gran matanza de puercos y corderos que dio lugar a un festín interminable, regado por un magnífico vino tinto propio de la zona. Paquita y Pepet se dieron un atracón histórico y pillaron una cogorza monumental. Tanto fue así que el día siguiente amanecieron cada uno en una cama diferente, con compañía diferente, resultando que todo el pueblo había dormido la mona en la plaza, ancianos incluidos.

Tras una mañana recuperándose de la resaca, Pepet y Paquita se dispusieron a reanudar el camino. El anciano jefe -llamado Caliu-, les obsequió con un barrilete de vino “muy especial” según sus palabras, que únicamente debían utilizar en momentos de dificultad, así como de diversas viandas propias del lugar. Todo el pueblo salió a despedir a sus héroes, que retomaron el camino con brío renovado. (...continuará).

martes, noviembre 14, 2006

Por la senda de la Luna Llena. El encuentro con las hadas

… Tras muchas horas de caminar por bellos parajes, y después de una larga subida, Paquita y su inseparable Pepet llegaron a una charca repleta de golondrinas acicalándose. Sus aguas no tenían muy buen color, pero el lamentable estado de higiene de sus cuerpos debido a los días que llevaban sin asearse les decidió a darse un buen chapuzón. Paquita sacó la pastilla de jabón Lagarto que llevaba siempre encima y la esponja de esparto y, antes de que Pepet –que no era muy amigo del agua-, tuviera tiempo de escaparse, ya le había frotado de arriba abajo con energía, hasta dejarlo reluciente como un bebé. Allí permanecieron un buen rato, disfrutando de un merecido descanso.
Cayó la tarde y una hermosa noche plateada iluminó la charca en la que seguían, algo amodorrados, Paquita y Pepet; después del baño se dieron cuenta de lo cansados que estaban, así que decidieron quedarse a dormir allí mismo. Poco a poco a la pequeña laguna acudieron gran cantidad de golondrinas que, una vez allí, se quedaban absortas observando a la madre Luna acompañada de una pléyade de estrellas que tachonaban el cielo, creando un espectáculo inigualable.
Mientras dormían, unas hadas diminutas como luciérnagas llegaron también a la laguna y, al ver a la pareja de humanos y leer sus sueños, decidieron ayudarles.
Al despertarse al alba, Paquita y Pepet notaron algo raro en ellos y, al buscarse y no verse, comenzaron a llamarse pero de su garganta no surgieron voces, sino trinos de golondrina. Por fortuna, se dieron cuenta de que entendían perfectamente lo que se decían, así como lo que decía el resto del grupo de golondrinas. Asustados, preguntaban qué les había pasado durante la noche, y una vieja golondrina les respondió que las hadas de la montaña les habían regalado ser golondrinas por un día para que adelantaran el camino, puesto que tenían que cruzar un caudaloso río y no había puentes ni vados para los animales terrestres.
Se unieron a la bandada de golondrinas y siguieron la senda hasta llegar al río, que cruzaron sin dificultad. La sensación de volar les parecía maravillosa, era lo más parecido a lo que pensaban que era la libertad. Al anochecer descendieron a tierra, avisados por la sabia golondrina de que pronto cesaría el encantamiento y volverían a ser humanos. Tras despedirse de la bandada se acurrucaron juntos, abrazados ala con ala, y acordaron bautizar la charca en la que aconteció el milagro como “La Bassa de les Oronetes”. …(continuará)

jueves, noviembre 09, 2006

Sigue la leyenda ... por la Serra de Borriol

... Tras examinar la enorme roca un buen rato, Pepet se encontraba algo desorientado, sin saber qué hacer; mientras tanto, Paquita se fijó en un enorme algarrobo situado al borde del camino, repleto de enormes y nutritivas algarrobas que relucían sobrenaturalmente. Después del gran esfuerzo que había supuesto subir la Serra, se encontraba hambrienta y cansada, y pensó que no le vendría mal comerse algunas algarrobas mientras su marido intentaba mover aquel enorme pedrusco.
Nada más ingerir un buen puñado de estos dulces frutos, Paquita se sintió invadida por un ardor interior intensísimo. Sin pensárselo dos veces, se abalanzó sobre Pepet, que se hallaba de espaldas junto al impresionante cascorro, y allí mismo lo poseyó una vez tras otra hasta que Pepet se desmayó.
Tal fue el empellón que le propinó a Pepet al agarrarlo que, al caer sobre la roca, ésta rodó por el camino hasta pararse, erguida, en medio de una pequeña explanada. Así, el camino quedó expedito para la ardiente pareja.
Esa noche Pepet y Paquita durmieron profundamente al amparo del algarrobo, recuperando fuerzas tras las agotadoras jornadas anteriores.
Al día siguiente Paquita se levantó con un dolor de vientre tremendo debido a la indigestión provocada por las algarrobas, y cada dos por tres tenía que parar a aliviarse. Al cabo de un buen rato llegaron a un pozo de cristalinas aguas y Paquita, deshidratada, le pidió a Pepet que le llenara la bota.
Milagrosamente, tras unos buenos tragos del preciado líquido, la indigestión de la buena de Paquita desapareció, así que ambos bautizaron el bendito pozo con el nombre de “Pou de Mollet” –ya imaginareis por qué-. … (continuará)

lunes, noviembre 06, 2006

Una leyenda sobre la MiM - El comienzo

Hace unos días me contaron una leyenda acerca del nacimiento de la MiM, y me gustó tanto que os la voy a relatar:

En los primeros años del siglo III después de Tombatossals reinaba en la comarca de la Plana Batiste II, un buen gobernante que se preocupaba mucho por la prosperidad de estas tierras. Durante el tercer año de su reinado comenzaron a escasear las lluvias hasta desaparecer del todo, y la sombra del comienzo de una aciaga época planeaba sobre los infortunados habitantes de la comarca. Los meses transcurrían y ni una mísera nube asomaba por el cielo, excepto en la cumbre lejana del legendario monte Penya Golosa, así llamado por los lugareños porque nadie que había osado intentar alcanzar su cima había regresado jamás. Las plantas se secaban y los animales enflaquecían miserablemente, y comenzaron a llegar las plagas y las enfermedades. La Parca afilaba su guadaña, sonriente, esperando sus primeras víctimas.
Batiste II, desesperado, consultó a sus astrólogos, que le respondieron que la causa de aquello estaba en la cima inaccesible del Penya Golosa, y que alguien debía ir allí y vencer a las fuerzas del mal que impedían la entrada de las lluvias a la comarca.
De inmediato, Batiste II ofreció grandes fortunas y privilegios a quien consiguiera acabar con la maldición que moraba en la cumbre. Renombrados caballeros acudieron a su llamada e intentaron la hazaña, pero ninguno regresó.
Un día apareció en palacio una pareja de habitantes de la comarca; Pepet y Paquita eran sus nombres. Pepet, llamado “el llaurador muntanyenc”, y Paquita, de apodo “la coloma”, eran un matrimonio que habitaba la ladera de Penyeta Roja, un monte cercano. Allí trabajaban un pequeño terreno con olivos y almendros, y eran muy conocidos por su audacia y su ímpetu para afrontar cualquier adversidad.
Hartos de esperar las lluvias, decidieron poner fin ellos mismos a la maldición, así que se presentaron ante el monarca y le dijeron que irían a por las lluvias y regresarían con ellas o no regresarían.
Batiste II les prometió un señorío con tierras fértiles y ganado abundante si regresaban triunfantes, y les despidió con sus bendiciones.
Antes de la partida, ambos fueron a visitar al abuelo Quiquet, un conocidísimo curandero y vidente que vivía en una cueva en el Desierto de las Palmas, y éste les dio abundantes y sabios consejos para el largo viaje que iban a acometer.
Un día de Mayo al salir el sol salieron de la ciudad Pepet y Paquita, acompañados por una algarabía de ancianos, mayores y niños que depositaban en ellos todas sus esperanzas.
El primer obstáculo serio llegó al subir la Serra de Borriol. Allí, en medio del camino, una enorme piedra impedía el paso… (continuará).

martes, octubre 31, 2006

Leyendas de la montaña

Existe una leyenda que se cuenta en las tertulias que los corredores de montaña hacemos de cuando en vez, y que dice:

En un época muy lejana, un grupo de gente perseguida por un tirano buscó refugio en las montañas de la comarca. Al entrar en un bosquecillo, cuando estaban a punto de ser alcanzados por los sicarios del tirano, suplicaron a la Montaña ayuda, ofreciéndole a cambio fidelidad eterna. La Madre Montaña de inmediato los acogió, ocultándoles de los malvados esbirros y salvándoles de una muerte segura.
De este modo nació la estirpe de los protectores de la montaña, gente que vive por y para la supervivencia y conservación de los valles, bosques, senderos, cerros y cimas de las montañas de nuestra Tierra.
Hace unos años, en nuestra comarca renació el interés por la montaña –seguramente promovido por alguno de estos seres, infiltrados entre nosotros-, y se comenzaron a organizar carreras, paseos y visitas recorriendo la infinidad de senderos y caminos que surcan nuestros montes.
En todas estas carreras siempre ha habido un grupo de gente que acude puntual a la cita, que viaja a comarcas vecinas o lejanas para hollar otros senderos y establecer lazos de unión entre las gentes. Los rumores hablan de que esta gente desciende de aquella estirpe primigenia y que su cometido es sembrar la semilla del amor y la protección a las montañas entre el resto de los mortales, renunciando a su vida montaraz.
Deciros que creo que os conozco, hablo con vosotros, corro con vosotros y sé que me leéis, y que en mí ha arraigado la semilla firmemente, lo cual os agradezco sobremanera.
Vayáis donde vayáis –al verde y frondoso Norte, a las inmensas llanuras de Castilla, a los desolados desiertos del Sur-, sabed que mi alma os acompaña.