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martes, diciembre 23, 2008

Tombatossals '08

Este año no podía faltar a la cita que preparan con tanto mimo y cariño los amigos de Running Castelló, en un entorno tan conocido y trotado por mí, y ha valido la pena.

El recorrido lo conozco perfectamente: han aprovechado lo mejor de nuestros montes cercanos y nos han regalado una magnífica carrera, dura, repleta de preciosas sendas, subidas, bajadas, tramos técnicos, otros corredores, en fin, espléndida.

El ambiente previo ya fue muy acogedor, con multitud de foreros y otros conocidos. Me coloqué bien en la salida, aunque no pretendía hacer la carrera a tope, pero me gusta salir delante.

Una salida muy rápida, cuesta abajo, en la que mi cuádriceps me avisaba constantemente del exceso de velocidad. Pronto llegamos a la primera subida y ahí el cuádriceps dejó de darme la lata; en esta subida ya bajé algo el ritmo, después de la frenética salida realizada.
El tramo siguiente lo comencé algo nervioso, ya que me había puesto las pilas antes y veía que el ritmo era algo lento, pero me centré en disfrutar del recorrido y olvidarme de adelantamientos innecesarios.
Tras pasar por primera vez por la cantera, alcancé a Patry y decidí quedarme con ella. Llevaba un buen ritmo, sobre todo subiendo, y acerté plenamente. En la "bajada Takuma" Patry tuvo un percance tras dar un par de volteretas, pero es valiente y reanudó de inmediato la marcha. En el tramo llano tras el segundo paso por la cantera apretamos un poco, y luego vino la subida a la torre de alta tensión, chano-chano.
El siguiente tramo de sube y baja lo comenzamos tranquilos, pero en la senda de los cazadores volvimos a apretar. Me encontraba muy fresco y estaba disfrutando de cada kilómetro, ¡que maravilla!
El tramo de las crestas del Sanatorio creo que fue el más duro para Patry, sobre todo la última subida, pero lo paso con sobresaliente. Allí nos encontramos con Angel, que padecía un desfallecimiento a causa de un problema intestinal que le hizo pasar una mala noche. A pesar de ello había salido -tiene muchos "bemoles"- pero no pudo aguantar, ya que no saber correr lento :) y salió como un tiro. Un abrazo para él y en la próxima seguro que se resarcirá.
Luego volvimos a la cantera, seguimos bajando y afrontamos la última subida al depósito, en la que nos encontramos a Juanjo y, posteriormente, a Adrián, con el que finalmente llegaríamos a meta.
La última bajada fue tranquila, pasándonos Miguel como un rayo casi al final de la misma, y enfilamos la llegada a Penyeta con Patry claramente primera.
Adrián y yo nos quedamos atrás para cederle el merecido protagonismo a la ganadora y disfrutar de su entrada en meta, con los acordes de "we are the champions" resonando en la pista de atletismo.
Tras felicitar a Patry, estuve un ratillo charlando con unos y otros, felicitando a elSorro, a Remigio, a los chicos del Running ,FA-BU-LO-SOS, y a algunos espectadores de postín -¿eh, Wushi?. Pero me tenía que ir pronto, como siempre, así que me fui en busca del coche y a casa, muy contento por la carrera.

Mención especial para los organizadores que, aunque ya saben que los quiero mucho, no por ello me excedo en mis aplausos por su magnífica organización, su exquisita atención con los corredores y su buen hacer. A seguir así.

lunes, diciembre 15, 2008

Media maratón de la Vall de Segó

Después de varios intentos frustrados, que comenzaron a principios de año, por fin he logrado bajar de 1h30 en una media maratón, marcando mi pulsómetro 1h27’29” en esta carrera de la Vall de Segó.

Me encontraba fuerte, más que nunca, pero no las tenía todas conmigo. El día de antes había sido de perros, con lluvia y frío, y me preparé mentalmente para afrontar una media lluviosa, fría y ventosa, con pocas posibilidades de bajar de 1h30.

Por otra parte, llevo diez días con algunos problemillas en el cuádriceps izquierdo, algo contracturado según mi fisio favorito, Nomaz, y me preocupa sobre todo la salida de la carrera.

Sin embargo, el domingo amaneció frío pero despejado; a pesar de ello, cargué en mi bolsa mallas largas, camiseta de manga larga, cortavientos, guantes,…, además de mi indumentaria habitual.

Salí temprano, como suelo tener por costumbre, para llegar sobrado de tiempo al destino. Al llegar ya parecía evidente que la mañana iba a ser fría pero soleada, y el viento no aparecía por ninguna parte, lo cual me animó sobremanera.

Aparco cerca de la línea de salida y me encamino hacia la entrega de dorsales, donde me encuentro con Roadrunner y Mountainrunning, madrugadores ambos. Mientras charlamos van llegando conocidos: Ggroc, mis compañeros de Amics del Clot, Buscamurs, Chokobon, Tato, Little, … Tras un ratillo de blablablas varios, me dirijo hacia el coche, decido ponerme pantalón corto, manga corta y guantes, me embadurno el maltrecho cuádriceps con crema para calentamiento y me voy a trotar.

Hago un calentamiento concienzudo, con trote, ligeros cambios, estiramientos y un ligero trote final. El cuádriceps molesta algo, pero no pasa de ahí. Voy saludando a más gente: Rubenniguecs, Ayacucho, Pastiset, Frahagig, Berto,…

Llega la hora de la salida y me sitúo bien, junto a Berto y Frahagig. La salida resulta que pica hacia arriba durante algo más de un kilómetro, calculo yo. Salgo más pendiente de mi cuádriceps que de otra cosa, y pierdo enseguida a Berto, que luego resulta que no estaba en condiciones por un resfriado. Miro el reloj y veo que voy un poco lento, sobre 4’20, pero me centro en intentar ver si mi molestia remite. A los dos/tres kilómetros me olvido ya del cuádriceps y me centro en la carrera, buena señal –la segunda-.

Voy en un grupete con gente del club de Vila-real, con Blas a mi lado, un conocido relacionado con el trabajo, que suele estar más fuerte que yo. Los primeros kilómetros salen algo cortos según el GPS, unos 150 metros en total –el resto resultó estar bien marcado, según mi GPS, claro-; oigo que la gente comenta que vamos casi a 4’, pero el reloj me marca 4’08 de media en el km. 5.

Un poco más tarde me alcanzan dos compañeros del club, que me sacaron en Castellón 2 y 3 minutos respectivamente. Ruedo un rato con ellos pero el grupo se va alejando poco a poco, aumentando el ritmo. Yo me encuentro cómodo sobre 4’10, así que no me preocupo en absoluto.

La primera vuelta veo que acaba en un kilómetro y medio cuesta arriba; vaya tela, -pienso-, lo que nos espera al final; acabo de pasar a Roadrunner, que parece que lo está pasando mal tras la fiestorra de ayer. Paso por meta en 43’29, con buenas sensaciones y esperanzado en conseguirlo. La segunda vuelta la hago ligeramente más lenta, conservando fuerzas por miedo a reventar, y dispuesto a darlo todo en el kilómetro final. No sé el tiempo que llevo –no quiero calcularlo ni verlo-, pero el ritmo me dice que voy bien. Me pasa Roadrunner, recuperado, y se va hacia delante, demostrando la calidad que tiene

Llega la recta final, aprieto los dientes, localizo un objetivo amarillo delante y me voy a por él; en cuanto diviso meta y veo el crono casi me da un pasmo, puesto que marcaba 1h27. Logro pasar a mi “objetivo” a menos de 100 metros de meta, llegando eufórico a meta. Aprieto el botón de mi reloj y leo emocionado el registro de 1h27’29”. Tan contento estoy que me quedo un poco en el arco de meta esperando a un compañero del Club Atletismo Vila-real con el que he rodado los últimos kilómetros, y lo recibo con un apretón de manos. Es entonces cuando me doy cuenta de que hay que pasar por el lector de códigos de barra para que me marque el tiempo, pero me da igual, el tiempo lo tengo yo en mi reloj.

Nada más llegar veo la inacabable figura del Tato, con una sonrisa de oreja a oreja: 1h20’16” ha hecho el caballero indomable, ¡vaya marcón! También están mis compañeros de club, que han hecho una gran carrera. Va llegando gente, unos más satisfechos que otros. Aparece Berto que, a la que me doy cuenta, está tosiendo sin parar y con cara de frío, así que nos vamos a mi coche para que se abrigue bien. El tiempo ha cambiado, está nublado y se ha levantado un viento frío, así que es hora de recoger velas e irnos a casa.

En resumen, un día inolvidable que recordaré siempre.

miércoles, febrero 20, 2008

MI tercera maratón, desmadre de emociones.

La suelta de globos y la voz del speaker anuncian la salida de una nueva maratón; comienza una nueva aventura para 3.600 corredores, que intentaremos superar el cansancio y nuestros miedos para, tras cuarenta y dos mil ciento noventa y dos metros, nacer más fuertes.

En los instantes previos a la salida, el ambiente creado dispara mi adrenalina y me hace sentir tremendamente eufórico: cuerpos apiñados mirando hacia delante y esperando ansiosos el comienzo, música a todo volumen acompañada de las arengas del speaker, voces de ánimo del público, … ¡qué pasada!

He compartido el calentamiento con Jose Alberto –carrerón el suyo, destrozando su marca-, y en la salida nos colocamos cerca del globo de las 3h15. Nos encontramos con Caracolrunning –otro que también se salió-, nos saludamos y charlamos brevemente. Me pongo los cascos e intento a duras penas mantener la calma, mientras me sumerjo en la oleada de emociones inicial.

Los primeros kilómetros son de búsqueda de ritmo; estoy en la cola del grupo y me encuentro cómodo allí. Paso el km. 5 en 22’48 –finalmente me decidí a llevar el pulsómetro, me cuesta correr sin él-, y todo va bien. Tengo ciertos problemillas en los avituallamientos, siempre me quedo rezagado tras coger la botella, pero son unos metros de nada. En el grupo van Valentín y elchicodecuyonombrenuncameacuerdo, compañero de rondademediodía, pero yo voy concentrado con mi música y prácticamente no hablamos.

Ahí está Roadrunner animando; se acercó a mi en la salida para darme ánimos, qué detalle. También están mis colegas del Clot, Jorge y Jose, haciendo fotos y animando, y las mujeres de Jose Luis y Vicent.

Pero lo más fuerte llega cuando veo una pancarta que pone “Animo, Pratchet” y la discreta cuadrícula blanquinaranja de mi camiseta. ¡Se me ponen los pelos como escarpias! Ahí estaba Nere dando saltos con la susodicha pancarta, y aparece SalvaMiM corriendo a nuestro lado y haciendo fotos a Valentín y a mi mismo. Fue un momento clave en la carrera, un subidón de moral importante.

La media maratón la pasamos en 1h37’, bastante bien si no fuera porque durante el km. 20 la rodilla me da un par de avisos; como si se bloqueara. La cosa no va a más, pero tampoco a menos, y ahí empieza el coco a darle vueltas al tema.

El km. 26 lo paso en 2h, y ahí decido bajar un poco el ritmo para ver si la rodilla me molesta menos, pero cada kilómetro es peor que el anterior. El km. 30 lo paso en 2h19’50, y todavía pienso que puedo bajar de 3h20 si mantengo el rimo, puesto que me veo fuerte para mantenerme por debajo de los 5’ el kilómetro, pero la rodilla va a peor, y mis ánimos con ella.

Aguanto el ritmo hasta el 35; llevo un buen rato de lucha interna, son los peores momentos: me digo que lo peor ya ha pasado y no he tenido un desfallecimiento, que tengo que aguantar porque si paro seguro que la rodilla se hincha de inmediato,…. Finalmente, llegando al 37, claudico y me pongo a caminar y, de inmediato, noto como la rodilla empeora instantáneamente; tras unos minutos intento trotar de nuevo pero veo que cojeo ostensiblemente, así que desisto. Alcanzo a un compañero del Running, que también va caminando; tiene problemas en la espalda y no lleva buena cara. Caminamos juntos, y la charla me anima un poco, así como también lo hacen muchos corredores al pasar por nuestro lado. Desgraciadamente, hay gente viendo la carrera que parece recriminarnos que vayamos andando, cómo si fuéramos así por gusto.

Decidimos que al llegar el km. 40 nos pondríamos a trotar, y así lo hacemos. Mi compañero se va rápidamente, y yo intento coger un ritmo aceptable poco a poco. Ahí vuelven a estar Nere y Patri animando, y Juanmarunning, y Rebelbarbut. Entro en la pista, hay mucha gente pero animan poco, o eso me parece. Llego a meta con algo más de 3h36, no demasiado cansado y algo apático. Casi de inmediato veo a NachCS, que me da la fantástica noticia del tiempazo de Nomaz, y luego voy hablando con unos y otros mientras me cambio al lado de la entrega de bolsas.

Tras llegar a casa, ducharme y comer, veo la grabación de Punt Dos, y me emociono cuando veo entrar a tanta gente conocida, es una pasada todo lo que envuelve a la maratón.

lunes, enero 28, 2008

Y es que la cabra tira al monte

Llego el domingo a Vilavella con serias dudas acerca de mi estado de forma; para más inri, desde Octubre no piso la montaña, así que mi objetivo será disfrutar lo máximo posible y acabar satisfecho.

Hacia las 8:15 llego a la zona de salida y allí están Mountainrunning, Roadrunner, Alpin y Suat; charlo un poco con ellos y me voy a por el dorsal. Va acudiendo gente, mucha gente, y paso un rato agradable conversando con unos y otros, hasta que decido ir a cambiarme para calentar. De camino al coche me encuentro con Wushi, que me acompaña al coche y así comenzamos a trotar juntos.

Trotando, trotando nos juntamos con Teo, Angel y Ggroc, y a falta de unos diez minutos nos dirigimos a “pillar sitio”; nos ponemos en primera fila, bien situados, aunque poco a poco nos van embutiendo, aunque nos mantenemos muy adelante.

Las 9:00 y ¡¡¡puuuuummm!! Salimos disparados por las calles de Vilavella; la gente va como loca y me pasan cientoylamadre, como si fuera un cincomil.

Intento mantener la calma y que no se me disparen las pulsaciones, y así llegamos a la primera senda, por la que subimos andando, lo que me sirve para descansar y prepararme para la larga subida por pista que se avecina.

En la pista coincido con Punxa y su amigo, y nos divertimos pasándonos una y otra vez –ahora te paso yo, ahora me pasas tú, jeje-. Aparece Jose Alberto y me pasa como una flecha, está fuerte el tío, seguro que en la maratón de Valencia se sale.

Llegamos al primer avituallamiento pero yo no paro -llevo cinturón con un par de botellines. Este tramo de senda es entretenido, y coincido con un tío que me cuenta que lleva cuatro maratones este año y que se estrena en la montaña y ya se ha torcido el tobillo una vez. Le comento que vaya cuidado con la bajada técnica, y charramos un poco mientras llaneamos por la senda.

Al rato me dice que cuando se acaba de subir, a lo que respondo que “ya no queda prácticamente nada, una subidita y luego a bajar”; en eso aparece la subida final al Font de Cabres y oigo que jura en arameo, “… ¡esta carrera la tacho de mi calendario!...!. ¡Y aún le queda la bajada!

La bajada la hacemos a un ritmo medio, hay un fila interminable, así que desisto de pedir paso y me lo tomo con tranquilidad.

Finaliza la bajada y enseguida veo a Pirata; parece ser que ha tenido un aterrizaje forzoso y le molesta algo la rodilla, pero como buen Correcabuts aguanta como un campeón. Me quedo un rato con él y se nos une Andrés; voy relajado y disfrutando, hacía tiempo que no me sentía así.

Faltando aproximadamente tres quilómetros –creo- cambio; las sensaciones son inmejorables –nada que ver con mis angustias en las últimas medias-. Faltando poco más de un quilómetro alcanzo a Tato y a Wushi. Tato se queda y Wushi me acompaña hasta que, tras el último repecho, me lanzo “a saco” hacia la meta, entrando con muchas fuerzas y con la moral recuperada, en 1h52’02”, a seis minutos de mi marca del año pasado.

Al llegar, rápidamente recojo la “maleta” del corredor, charla rápida con un puñado de compañeros y a casa que me espera la familia.

Fue una magnífica mañana en la que me reencontré con sensaciones que últimamente había perdido, más no puedo pedir.

lunes, enero 21, 2008

Media maratón de Benicasim

Salgo a las 8:15 de casa en dirección a Benicasim. El día ha amanecido neblinoso, y al salir de Castellón se ve un paisaje espectacular, la espesa niebla cubriendo los naranjales como si de algodón de azúcar se tratara.

Llego y aparco en la cuesta del ayuntamiento, bien cerca de la salida. Bajo a por el dorsal y allí comienzan a arribar multitud de conocidos: foreros como Jungla, Nomaz, Estikfart, Danimitja, Sergiorunner, Xixanrunning, Chokobon, Roadrunner, Erenida, RubenigueCS, cyklista, Joserunning, NachCS, Alex, Berto, … ; clásicos como Titín, Valentín, ToniEvasion, ..; y mis compañeros de Amics del Clot Rafa, Manolo, Jose, … Y, cómo no, el fotógrafo oficial del evento, Ggroc -gracias por las fotos-.

Tras un buen rato de charraquetecharraré, me voy a poner el dorsal y comienzo a calentar con Nomaz; la temperatura es agradable, algo fresca pero muy buena para correr. Compartimos unos minutos con el campeón Xixan –que después haría un carretón, el tío-, a ver si se nos pegaba algo, y después nos dirigimos a la línea de salida.

Somos unos 300 participantes, así que la salida se lleva a cabo sin agobios; las dos primeras vueltas –cinco kilómetros en total- las realizo muy cómodo, en 21’02” y a 160ppm; acometemos la primera vuelta larga y voy solo, aunque unos metros delante de mí va Joserunning con un compañero. Sigo solo hasta el km. 9, en el que me uno a Jose y su compañero; sigo sintiéndome bien, aunque me noto algo duro el gemelo, y pasamos el 10.000 en 42’38”, sin pasar de 162ppm. El kilómetro 11 era el de la subida del Orange, que hice en 4’33”, bien. Todo seguía bien hasta el km. 14, en el que comencé a notar las piernas cansadas –igual que en Castellón-; intenté mantener un ritmo decente, pero no había manera: 4’30, 4’34, 4’36, 4’46, .., y entonces llegó de nuevo la subida del Orange –km. 19- y, …¡5’20! Ahí ya acabé de hundirme, haciendo 5’04 y 5’00 en los 2.097 últimos metros, para acabar en 1h34’25.

En meta estuve un ratillo charlando con unos y otros, pero pronto me fui al coche, a estirar un poco y a casa, con las piernas doloridas.

He decidido hacerme una analítica a ver si tengo algún déficit, esto no me había pasado nunca antes de Castellón. No pasé de 165ppm –y eso en pocos momentos- cuando normalmente las segundas partes de la media estoy por encima de 170ppm, así que a ver qué sale en la analítica.

La carrera me gustó, el recorrido es bonito, tanto las dos vueltas por el pueblo como las largas por la orilla del mar. Bien la organización y correcta la bolsa de corredor, así como excelente el ambiente, hay que ver a cuánta gente conozco. Si el año que viene la vuelven a hacer y no pasa nada, allí estaré.

lunes, junio 18, 2007

Sant Joan de Moro

El viernes por la noche no podía dormir, parecía que me estrenaba en esto de las carreras. Pero es que cuando me retiré en la MiM, sabiendo que mimalditotalónderecho estaba maltrecho y que tendría que parar, me planteé como primer objetivo reaparecer en Moró.

Tras las visitas del traumatólogo y de mi magnífico fisio, Nomaz, no las tenía todas conmigo; es más, el traumatólogo no me dará el alta hasta Julio y Nomaz, aunque no me lo ha dicho directamente, no era partidario de que saliera a Moró.

Pero, en mi caso, necesito proponerme unos objetivos para motivarme, y creo que aunque ahora esté algo peor de mimalditotalónderecho que el viernes, estoy mucho mejor en general y el haber participado y acabado la carrera me ha fortalecido anímicamente una barbaridad.

El sábado a las 5h30 estaba despierto. Desayuno, me cambio, hago la visita pertinente al WC, reviso mis bártulos y me voy hacia Moró. En cuanto llego voy a exponer mi caso de la pérdida del dorsal y Petjada me comenta que ya lo habían previsto y que habían duplicado los dorsales que se recogían en las tiendas: primer tanto para la organización.

Comienza a llegar gente y, por supuesto, conocidos. Es tremenda la cantidad de gente que me conoce y/o a la que conozco, el ambiente en las carreras es entrañable, casi diría que familiar. Hablo con varios compañeros de Amics del Clot –enhorabuena a Xavi, cuarto veterano-, llegan Ritxi, Berto –hoy de calle-, Pirata, Jungla, … bueno, que sin darme cuenta es casi la hora y me pongo a calentar con Alpin y Pirata bajo una ligera lluvia que luego nos acompañaría con mayor o menor intensidad durante toda la carrera.

En la salida me despisto y no salgo adelante, síntoma de que el tiempo final no es mi objetivo. La gente, como siempre, sale disparada; yo cojo un ritmo aceptable y así pasan los primeros kilómetros por asfalto; durante unos minutos corro con Punxa, pero después lo pierdo.

En la subida me coge Pirata y rodamos juntos un buen rato; voy subiendo tranquilo, sin forzar. El haber salido retrasado hace que pille un par de tapones, pero no me preocupa, estoy disfrutando mucho; la lluvia en días calurosos como éste me encanta, la montaña huele mucho mejor cuando llueve.

Llegando arriba del todo veo a Berto, que me “anima”: “Te veo demasiado atrás, vas un poco lento”; tiene razón, pero hacía tiempo que no iba a una carrera sin objetivos de tiempo, así que había que aprovecharlo. Una vez comienza la bajada me “emociono” y comienzo a subir el ritmo; paso a varios grupetes hasta llegar a uno de tres en el que el tercero parece nervioso por pasar pero no se atreve; le animo a pedir paso, lo hace y me voy detrás de él. El suelo mojado te hace ir muy concentrado, la bajada es estrecha, de senda, …¡estoy en mi salsa! Finaliza la bajada y bajo mi ritmo, hace más de un mes que no ruedo más de una hora y hay que reservar.

El tramo que más sufro es el de la bajada por pista: si me lanzo noto que el pie derecho puede resentirse; si me freno sufren las rodillas. Así pues, lo paso como puedo y me alegra ver cuando finaliza.

Sigo a un ritmo tranquilo hasta la última bajada, en la que vuelvo a apretar. Cojo a un corredor que no me da paso, no encuentro hueco por dónde pasarle, así que en una curva veo un recto y me lanzo por allí: ¡sorpresa! He calculado mal la altura, así que utilizo mi culocolchón para deslizarme; el corredor me pregunta si me he hecho daño pero yo le respondo bajando rápido que nada, nada, mientras me frotaba con energía mis doloridas ancas.

De ahí al final pongo un ritmo sostenido y me dejo algo para el final. Voy con un chaval joven; a kilómetro y medio nos pasa un corredor bastante justito de fuerzas, está con nosotros unos metros y comienza a irse; comento con el chaval que podemos cambiar, pero que hay que dejar un cambio para el final; no lo veo muy decidido, así que aumentamos ligeramente el ritmo, lo suficiente para que no se nos vaya apenas el corredor. Divisamos meta y entonces cambio, entrando en meta con fuerzas y muy satisfecho. El tiempo no es bueno, pero no importa, hoy no.

Después viene una larga sobremesa, charlando con unos y otros, felicitando a los laureados (excepto a Jungla, que se enteró en casa de su podium). Allí estaban Ayacucho y Berto buscando desesperadamente a Grillo –enhorabuena, veterano-, Ritxi con su familia al completo, mis compañeros de Amics del Clot, y tantas y tantos foreros que participaron. Pronto llegó Erenida, una de las grandes triunfadoras del día, vaya recuperación la suya.

La organización estuvo excelente, con Petjada que parecía estar en todos los sitios, unas cocas de muerte, toda la bebida que quisiéramos,… ¡que aprendan muchas otras organizaciones!

Así pues, un día excelente de montaña en compañía de excelentes compañeros, ¿qué más se puede pedir?

miércoles, octubre 25, 2006

Mi primer maratón: Valencia '06

Los instantes previos a la salida

Nervios, emoción, ganas inmensas de correr, … multitud de sensaciones se agolpan en mi interior. Es mi nacimiento para la maratón, mi primer GRAN reto desde que entré en el mundo del correr. Hablo con unos y otros, compañeros de club, conocidos de otras carreras. Estas conversaciones me sirven de escape y ayudan a que transcurra el tiempo.
La inicial preocupación por el tiempo, nublado y ventoso, es engullida por el resto de sensaciones.

La salida

¡¡Pam!! Salimos en el grupo de 3h30, ya está, ha comenzado el reto. Salgo eufórico, invencible, seguro de superar la prueba; además, mi hijo mayor estará en la meta y eso ocupa en mi mente un lugar privilegiado.

La primera mitad

Los kilómetros pasan rápido; vamos con un ritmo algo irregular pero las fuerzas se mantienen; las pulsaciones son algo altas, pero no me preocupa. Veo a mi hijo, con mi hermano y un primo mío, están haciendo fotos y me animan al pasar, tímidamente él: inyección de fuerza y moral.
Llega el km. 21 y lo pasamos algo más rápido de lo previsto, pero sigo bien. La gente cada vez habla menos.

Comienzan las dificultades

A partir del km. 24 comienzo a notar cansancio, pero pienso que será normal. Mi compañero aumenta ligeramente el ritmo y se va marchando, poco a poco, pero estaba previsto; está bastante más fuerte que yo.
En el km. 28 noto que me cuesta seguir el ritmo del grupo, y comienzo a preocuparme. El km. 29 supone un punto de inflexión en mi carrera, pierdo el contacto con el grupo y noto que las fuerzas me abandonan. Intento beber más, pero posiblemente sea tarde.

Llega el calvario

En el km. 30 cometo un error fatal, me tomo una bala de glucosa. Estoy bastante jodido, y entonces vuelvo a ver a mi hijo y recupero algo de energía, incluso le sonrío y le hago un gesto de que todo va bien, pero mi hermano se da cuenta de que lo estoy pasando mal. Para arreglar las cosas, el viento nos comienza a dar totalmente de cara.
Hago un análisis de la situación, y determino que tengo que acabar sí o sí, así que cambio de táctica: mi meta es pasar cada kilómetro en menos de 6’30, algo que voy consiguiendo y que me infunde algo de moral. Por otro lado, veo que hay gente en peor estado que yo, lo cual me ayuda a seguir.
El último tramo, dentro del antiguo cauce del río, es tremendo, con la tierra levantada por el viento que te da en el rostro, pero me concentro en los tiempos y pienso que tengo a mi hijo esperando en meta, así que consigo que los últimos kilómetros no sean demasiado agónicos.

¡Meta a la vista!

En el último kilómetro me permito el lujo de “cambiar” el ritmo –lo hice en 5’38-. Entro en la pista de atletismo y, de pronto, me invade una sensación de euforia y felicidad increíbles. Cruzo la meta exhausto pero feliz, veo a mi hijo en la grada sonriendo, y le hago el signo de la victoria.

El esfuerzo se paga

Cuando paro, empieza a dolerme todo; ando un poco, intento estirar pero no puedo, me dan calambres. Veo a mi compañero, fresco como una rosa, y nos vamos hacia la zona en la que están nuestras bolsas.
Comienzo a sentir frío, me dan una gabardina pero el frío no me pasa. Mi compañero me mira y me dice que me estoy poniendo pálido, así que llama a uno de los médicos, que al verme me dice que trae una camilla y nos vamos a la zona de “percances”. Allí me tienen durante un rato hidratándome y dándome glucosa, con un par de mantas encima; parece ser que no me he hidratado bien en carrera y la bala de glucosa me ha dado la puntilla.
Mi hijo está dando una vuelta, sin saber lo que pasa, y cuando pregunto por él me dicen que no está preocupado por no verme. Cuando puedo levantarme, agradezco efusivamente la atención prestada y vuelvo a casa, feliz.
La experiencia ha sido inolvidable, y me ha hecho más fuerte -sobre todo mentalmente-. Ha sido mi primera maratón, pero no será la última.

Ah, por cierto, el tiempo fue de 3h42, pero al final fue lo de menos. De todos modos, este año me vengaré, prometí volver y sacarme la espina.

lunes, octubre 23, 2006

10.000 de Almassora 2.006 - Sensaciones

Esta es una de mis carreras preferidas, quizás porque fue de las primeras que hice. Me pilla a principios de temporada, por lo que me sirve de test para ver cómo han ido mis primeras semanas de entrenamiento.
Llegué sobre las cinco de la tarde a Almassora y, algo habitual en mí, tuve que preguntar dónde daba comienzo la carrera porque no lo había leído en la web. Veo a dos chavales que parecían locales y cuando les pregunto hacen cara de no haber oído jamás hablar de nada parecido a una carrera, más bien parece que han pasado la noche haciendo barra fija y levantamiento de vidrio. A la segunda parada me dan una pista: "Pues otro tío que iba en coche me ha preguntado por el ambulatorio, así que debe ser que allí hacen algo", y allí me dirijo, esperando que ese "algo" no sea una concentración de camilleros de la Seguridad Social; y así es, allí estaba montada toda la parafernalia pertinente, se veían piernas al descubierto por diestro y siniestro y personal de todas las edades y sexos en pantalón corto y camiseta.
Aparco sin problemas y me acerco a la línea de salida para ver las carreras de los chavales. Me voy encontrando con gente conocida -casi siempre somos los mismos- y animo durante un rato a los participantes. Los primeros a los que veo son a mis compañeros de club, finalmente somos 13 los que participamos; luego veo a la pandilla de los infatigables -Berto y Ayacucho son sus estandartes-, que participarán hoy y repetirán mañana, bien en Castellón o en Benicarló. Luego veo a Jungla y Alpinrunning, para acto seguido ir a cambiarme al coche.
Al volver veo a un compañero de club -de la élite-, y me pongo a calentar con él. Su objetivo siempre es estar arriba, entre los primeros; el mío hoy será bajar de 43'.
En la salida me arrimo a Berto para preguntarle como va a salir, y cuando me dice que a 4' le contesto que me alegro, que nos veremos en la llegada; yo voy a intentar rodar entre 4'15" y 4'20", así que rodaré solo.
Comienza la carrera, y hago 4'07 en el primer km y 4'10 en el segundo. Me pasa Alpinrunning y algún otro conocido, pero miro mi pulsómetro y mantengo un ritmo entre 4'15" y 4'20". Me encuentro muy cómodo, y me aislo del resto de la carrera. A partir del km. 5 empiezo a pensar en cómo afrontar la segunda mitad (un poco tarde, lo sé), y decido manterner el ritmo un poco más. Voy con uno del club MiM, y le comento que a ver si acabamos juntos; nos vamos relevando y manteniendo el ritmo.
A partir del km. 7 vamos adelantando gente, en el km. 8 cogemos a un colega del foro, Pirata, que se une a nosotros -ya somos trío-, y unos metros después alcanzamos a la segunda chica, a la que informamos de que la tercera está lejos; también le animamos a juntarse al grupo -así formaríamos el grupo mixto-, pero no le convence nuestra pinta y se queda.
El km. 9 se hace duro, parece que pica hacia arriba, pero la proximidad a meta nos da fuerzas. Llegamos al último kilómetro y me decido a echar el resto; dejo a Pirata primero y a MiM después, paso a varios corredores y en la recta de meta me propongo pasar a un corredor que veo que no va demasiado bien: lo paso a pocos metros de meta, miro el crono y ... ¡objetivo conseguido! 42'31" en mi pulsómetro, con 3'50" en el último km.
Recupero enseguida y comienzan las charlas post-carrera. El grupo de los infatigables ya ha llegado, y uno de ellos, Ojcar, ha batido su marca de mucho, ya es sub 39' -enhorabuena-. Ya están pensando en el 10.000 de mañana.
He sido el cuarto de mi club, no está mal, los dos primeros han llegado entre las 10 primeras posiciones, algo inalcanzable para mí, y Alpin está más fuerte que yo. Va llegando el resto y pasamos un rato comentando las incidencias; finalmente me quedo con Jungla a la espera de que abran el recinto de la merendola.
El tiempo se me echa encima y la entrega de premios se alarga, me temo que tendré que hacer un sprint final para echarme algo al coleto. Finalmente, cuando estaba a punto de irme, abren el recinto y en 10 minutos me pego un atracón de los buenos, para a continuación irme pitando hacia casa, dónde me esperaba mi mujer y los gemelos. Sólo llegué seis minutos tarde, así que cayó una nueva marca.
Mención especial para la organización, que estuvo fenomenal, tanto en el recorrido, marcado km. a km., como en la entrega de trofeos y la posterior merendola. El próximo año repito.